Las cuentas del Gobierno no cuadran. La caja está vacía, la deuda disparada y el déficit amenaza con romper la regla fiscal.
Las finanzas públicas están en cuidados intensivos. No es exageración, ni un titular alarmista: es el diagnóstico de economistas, calificadoras y organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Colombia enfrenta un hueco fiscal cercano a los $70 billones para 2025. El gasto se disparó, el recaudo no da la talla y el gobierno de Gustavo Petro se está endeudando a ritmos históricos y con tasas muy altas, que terminarán pagando todos los colombianos.
Por ejemplo, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), el Gobierno Nacional opera con el nivel de caja más bajo desde que se tiene registro: apenas $10 billones disponibles en el Banco de la República al 31 de marzo. Eso, frente a un promedio histórico de $26 billones, es un campanazo de alerta. Menos caja implica menos capacidad de pago a corto plazo: podrían retrasarse compromisos con proveedores, obras públicas y programas sociales.

¿Qué está fallando?
Las metas fiscales del Gobierno están en el ojo del huracán. Aunque el Ministerio de Hacienda proyecta que el déficit fiscal del Gobierno bajará a 5,1% del PIB en 2025 —tras un 6,8% en 2024—, la realidad pinta otro panorama. Según el FMI, el déficit real de 2024 fue de 6,7%, muy por encima del 4,2% que hubo en 2023 y superando por más de un punto la meta que se había trazado el Gobierno. Esto se debe a una combinación peligrosa: menores ingresos tributarios y mayor gasto público, incluso después de intentos de recorte.
Aunque el recaudo tributario creció 7% en el primer trimestre de 2025 frente al mismo periodo del año anterior, está lejos del 23% necesario para cumplir el Plan Financiero. Los impuestos clave, como la renta y el IVA, están por debajo de la meta (caen 13% y 8% respectivamente), y solo los tributos externos —como aranceles e IVA a importaciones— muestran un crecimiento significativo (32%).
Pero ese repunte no alcanza para cubrir el hueco. A febrero, el déficit fiscal primario (sin contar intereses de la deuda) fue de -0,9% del PIB, cuando la meta era de -0,2%. Un déficit primario tan alto es una mala señal: significa que el Estado gasta más de lo que le entra, antes de siquiera pagar intereses.
En ese orden, como se dijo, el gobierno Petro tiene como meta reducir el déficit fiscal. Suena bien en el papel, pero lograrlo no será nada fácil. Así lo advirtió Juana Téllez, economista jefe de BBVA Research para Colombia, quien puso sobre la mesa varios “asteriscos” que pueden descuadrar las cuentas si no se actúa a tiempo.
“El Gobierno tiene que moverse rápido si quiere que se cumpla esa reducción del déficit. Hay decisiones que no pueden esperar”, dice Téllez, al explicar que buena parte del recaudo esperado depende de mejorar la eficiencia en las instituciones, lo que requiere ajustes urgentes.
Pero los ingresos no son el único reto. El gasto público sigue elevado, y a eso hay que sumarle las cuentas pendientes del año pasado que ya empezaron a pagarse en 2025. Por eso, Téllez fue clara en que el Gobierno debe decir con urgencia cuánto piensa gastar realmente este año, y qué recortes o aplazamientos va a aplicar. “No se puede seguir con la incertidumbre. Hay que anunciar rápido los recortes y los ajustes en el gasto, porque de lo contrario se pierde credibilidad”.

El presidente de Colombia Gustavo Petro.AFP
Por otra parte, desde que Petro llegó al poder, en agosto de 2022, la deuda pública de Colombia ha crecido en más de $260 billones. El FMI reporta que la deuda bruta cerró 2024 en 61,3% del PIB. Esto se traduce en mayores pagos de intereses: en los dos primeros meses del año casi un tercio de todo lo recaudado se fue solo en pagar esa deuda. Eso deja poco espacio para inversión o gasto social.
Sobre esto, Henry Amorocho, consultor y docente en Hacienda Pública y Control Fiscal, explica que la situación fiscal del país es muy delicada. “Tenemos una deuda pública que ya va por el 61% del PIB, peligrosamente cerca del límite del 65% que nos pusimos como ancla”.
Y lo más preocupante: el país se endeuda con tasas muy altas. Colombia paga hoy intereses similares a los de países con peor calificación crediticia. Aun así, desde el Gobierno celebran colocaciones de deuda sin mencionar el alto costo de esos préstamos. “El año pasado se debía haber recortado el presupuesto en $42 billones, pero solo se recortaron $28 billones. Eso dejó una presión adicional de caja de unos 19 billones”, detalla Amorocho.
¿Por qué Colombia tiene un hueco fiscal tan grave?
Las cuentas del país no cuadran. Así de sencillo. Lo dice con preocupación el economista y profesor Germán Machado: “Tenemos un hueco fiscal grave porque el país está gastando mucho más de lo que le entra. Los ingresos vienen creciendo lento, mientras que los gastos, que en su mayoría no se pueden recortar fácilmente, están disparados”. No solo eso. El Gobierno, además, ha hecho mal las cuentas. “Infló las expectativas de ingresos y se comprometió con más gastos de los que puede financiar”, explica Machado. Y lo más preocupante: “El déficit fiscal del año pasado fue tan grande como el que tuvimos en pandemia, pero esta vez sin crisis económica de por medio. Es un dato que asusta”.
¿Por qué el gobierno gasta más de lo que recauda?
Aunque suene raro, eso ha sido casi una costumbre. “Colombia tiene un problema estructural: no le alcanza la plata para cubrir sus compromisos, así que vive pidiendo prestado”, afirma el economista. ¿En qué se va toda esa plata? En cosas que no se pueden dejar de pagar. “La mayor parte del presupuesto se va en deudas pasadas, en pensiones y en el Sistema General de Participaciones, que es la plata que por ley se le gira a los municipios para salud, educación, agua y vivienda”. Todo eso viene creciendo sin freno, y según Machado, “en los próximos años el hueco será todavía más grande si no se hace algo”.
