Departamentos como Tolima, Meta y Santander repuntan arriba del promedio, mientras Bogotá, Antioquia y Atlántico pierden impulso.
El crecimiento económico de Colombia en 2024 no solo fue moderado, con un aumento preliminar del 1,6% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional en volumen, sino que también dejó en evidencia una transformación más profunda en la que el impulso económico comienza a redistribuirse y la producción está llegando desde nuevos lugares.
Departamentos que históricamente concentraban el dinamismo del país, como Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca y Atlántico, hoy crecen por debajo de regiones tradicionalmente periféricas como Tolima, Meta o Santander; que poco a poco se siguen consolidando como los nuevos ejes de impulso a la economía.
Esto, según los recientes resultados presentados por el Dane a través del PIB departamental preliminar de 2024 y del Indicador Trimestral de Actividad Económica Departamental (ITAED) para el cuarto trimestre de ese año, que trazaron un nuevo panorama en el que el poder económico colombiano se está descentralizando.

Crecimiento Económico. Imagen generada con Inteligencia Artificial – ChatGPT
Pierden fuerza
Lo primero que hay que decir es que Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca siguen siendo los gigantes económicos del país, concentrando el 25,2%, 14,8% y 9,8% del PIB nacional a precios corrientes, respectivamente. Sin embargo, su ritmo de crecimiento está por debajo del impulso que tradicionalmente ofrecían.
Bogotá, por ejemplo, creció 1,9% en 2024, apenas 0,3 puntos por encima del promedio nacional, lo cual contrasta con el último trimestre, cuando según el ITAED, tuvo una variación de 2,9% frente al mismo periodo del año anterior y aunque mantiene una participación dominante y se sostiene gracias al buen desempeño en servicios públicos (+4%), construcción (+10,8%) y cultura (+8,4%), su sector industrial decreció -2,4%, reflejando una pérdida de tracción productiva.
Entre tanto, Antioquia, la segunda economía del país, tuvo un crecimiento anual del 2% y una variación del 3,2% en el ITAED del cuarto trimestre. Acá el Dane indicó que su expansión se explica por la agricultura y la construcción, mientras que también enfrenta caídas industriales y retrocesos mineros.
Valle del Cauca, por su parte, mostró un crecimiento de 2,1% en el PIB y un destacado 3,2% en el ITAED, con fuerte impulso agrícola (+7,7%) y de servicios. Pero al igual que otras grandes regiones, la construcción y la industria comenzaron a frenar su marcha.
El Caribe se contrae
El caso más preocupante entre las grandes regiones es el del Caribe colombiano, donde a pesar de representar el 15,1% de la economía nacional, fue la única región con decrecimiento del PIB en 2024 (-0,1%); mientras que departamentos como Cesar y La Guajira presentaron fuertes caídas en su actividad económica de -4,4% y -4,8%, respectivamente, en el PIB anual; y -5,7% y -3,9% en el ITAED del cuarto trimestre.

Por su parte, Bolívar y Atlántico, aunque no decrecieron, crecieron por debajo del promedio nacional (0,7% y 1% en PIB). El derrumbe del sector minero-energético (-11,8% a nivel regional) fue decisivo. A pesar del crecimiento de sectores como agricultura (+4,7%) y cultura (+8,6%), no fue suficiente para compensar el rezago.
Los nuevos impulsores
Frente a este panorama, el protagonismo de regiones emergentes se hace evidente. Tolima, por ejemplo, creció 2,6% en PIB durante 2024, superando el promedio nacional en un punto completo y en el cuarto trimestre, su ITAED aumentó 3%, siendo uno de los departamentos con mayor dinamismo económico del país. La clave: una combinación de crecimiento agrícola, inversión en construcción y servicios públicos.
Meta, una economía intensamente extractiva, logró un crecimiento del 2,3% en PIB, y del 1,9% en ITAED en el último trimestre, aunque por debajo de su desempeño anterior. Aun así, continúa destacando por su aporte en producción agrícola y su peso creciente dentro de la región Oriental.
Santander, que representa el 6,4% del PIB nacional, tuvo un crecimiento de 1,8% en 2024 y de 2,5% en el cuarto trimestre, superando tanto al promedio nacional como al de varios departamentos tradicionalmente más industrializados.
Estos tres departamentos muestran cómo el crecimiento económico ya no se concentra exclusivamente en los polos urbanos más grandes, sino que empieza a irradiarse hacia territorios con vocación productiva diversa y crecimiento sectorial equilibrado.
También hay que reseñar que el crecimiento de 2024 estuvo soportado, principalmente, en actividades como agricultura (+8%), administración pública, educación y salud (+3,3%), y servicios culturales y recreativos (+8,2%), generando un patrón se repitió en casi todas las regiones.
Mientras tanto, los sectores tradicionalmente más fuertes como la minería (-5%) y la industria manufacturera (-2,1%), restaron crecimiento al agregado nacional y en la región Central, por ejemplo, se vio una contracción del crecimiento minero del -6,3%; y en la Oriental, la construcción retrocedió -2,7%.
Estas cifras refuerzan la idea de que Colombia está experimentando una transición desde un modelo concentrado en industrias extractivas e industriales hacia una economía más orientada a los servicios esenciales, el agro y el desarrollo territorial multisectorial. No obstante, más allá de las cifras, lo que los datos del Dane muestran es un cambio de fondo en la geografía económica nacional.
Mientras las grandes regiones siguen pesando en volumen, su aporte marginal al crecimiento se reduce. Al mismo tiempo, una nueva generación de departamentos, menos centralizados, más rurales o intermedios, gana protagonismo gracias a su diversificación productiva y pone al país ante un escenario que podría tener implicaciones significativas para la política pública, que van desde la redistribución de inversión en infraestructura, hasta la actualización del sistema de transferencias fiscales y la planificación del desarrollo territorial.
No hay que olvidar que en un contexto donde la confianza empresarial, la descentralización y la competitividad regional están en el centro del debate económico, estos datos ofrecen una advertencia y una oportunidad que deja claro que la economía colombiana ya no depende solo de sus grandes ciudades; hoy, su crecimiento se cultiva también en las provincias.
